Las personas de vida consagrada, llamadas a celebrar su jornada con el Obispo

Escrito el 29/01/2026

Málaga se suma a la celebración de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada, el 2 de febrero a las 18.30 horas, con una Misa en la parroquia Stella Maris de la capital a la que están convocadas especialmente todas las personas consagradas para renovar su consagración. Presidirá el obispo, D. José Antonio Satué.

Lee la Carta desde la Fe del Obispo, D. José Antonio Satué.

El delegado para la Vida Consagrada, el carmelita José Manuel Fernández Camino, afirma que «la vida consagrada es un don de Dios Padre a su Iglesia por medio del Espíritu Santo. Damos gracias a Dios por la riqueza que supone para toda la Iglesia. Por eso, hay una fecha marcada en el calendario para que toda la comunidad eclesial se una en esta acción de gracias. Ese día es el 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor».

El delegado diocesano destaca la presencia numerosa de consagrados en esta Iglesia malacitana. «En total son 103 comunidades con unos 884 religiosos», detalla. La celebración central de esta jornada será la Eucaristía, a las 18.30 horas en Stella Maris. «Será la primera ocasión en que nuestro Obispo se encuentre con la vida consagrada en su conjunto, estando convocadas también las de vida contemplativa. Y al término de la celebración, tendrá un momento de convivencia con los religiosos y religiosas que asistan». La Eucaristía será concelebrada por todos los sacerdotes y religiosos que lo deseen y en ella los religiosos y religiosas presentes renovarán su Consagración al Señor. «Animamos a todos los religiosos, religiosas y fieles laicos a participar. Demos gracias a Dios por la luz que nos llega a través de la presencia en nuestra Iglesia de la vida consagrada».

En su mensaje para esta jornada, los obispos españoles explican que el lema «Vida consagrada, ¿para quién eres?» se convierte así en algo más: «es un eco de la Palabra viva que, vivida en clave de consagración, amplía nuestros horizontes de comunión, participación y misión». Y añaden que «la cuestión vocacional, que tanto nos preocupa en estos tiempos y estas latitudes, no es solo una urgencia coyuntural, que también, sino sobre todo una exigencia carismática: somos para aquellos a quienes llamamos a través de nuestro amor evangélico; o mejor, para aquellos a los que el Señor llama, también a través de nosotros, a vivir a fondo la fe cristiana y la entrega de la vida».