Antonio Menduiña: «Puede ser que no veamos razones para el optimismo, pero sí para la esperanza»

Escrito el 02/04/2025

El profesor Antonio Menduiña Santomé, doctor en Teología Bíblica y profesor de NuevoTestamento en el Instituto Teológico Compostelano de Santiago de Compostela, impartió la tercera sesión del curso bíblico “Año de gracia y esperanza. El jubileo en la Iglesia”, organizado por el Centro Superior de Estudios Teológicos San Pablo. “Deuda, perdón y liberación. El Jubileo en el Nuevo Testamento” fue el título de su ponencia. 

“Deuda, perdón y liberación”, ¿sin ellos el Jubileo no sería lo mismo? 

Así es, porque son tres conceptos que van relacionados. En el Antiguo Testamento, el Jubileo tiene que ver, sobre todo, con las deudas, tiene un sentido económico y social muy marcado. Sin embargo, en el Nuevo Testamento, esa dimensión más social y económica se va transformando en algo mucho más integral que tiene que ver, no tanto sólo con la deuda, sino también con el perdón que ofrece Dios. Ya no es un problema de índole económica, sino un problema mucho más profundo, mucho más espiritual, podemos decir, sin excluir uno del otro, se integran y, en este sentido, Dios, a través de Jesús, ofrece la liberación, el perdón de las deudas y de los pecados.

¿Cómo se presenta el Jubileo en el Nuevo Testamento?

Podemos decir que el Nuevo Testamento no desarrolla mucho el concepto “Jubileo” que aparece en Levítico, pero sí que podemos decir que, tal como se expresa el comienzo de la misión de Jesús, los elementos que aparecen son elementos jubilares, en el sentido de que es una alegre noticia. Es el comienzo de algo nuevo que es una nueva oportunidad gratuita que Dios ofrece a todos aquellos que buscan una nueva oportunidad en sus vidas. En este sentido, sí que lo podemos enlazar con el Jubileo del Antiguo Testamento. 

¿Qué no deberíamos olvidar de este Jubileo del que nos hablabas, al celebrar el del 2025? 

Sobre todo, que tiene que concretarse en signos, en elementos que puedan dar esperanza a las personas que lo están pasando mal. Muchas veces el Jubileo se queda simplemente en una peregrinación, en confesarse, en comulgar… Pero debería tener una dimensión más social y una repercusión más grande para todas aquellas personas que están sufriendo en este momento, que es un poco ese sentido, de ese Jesús que ve una multitud sufriendo, padeciendo y que no se queda con los brazos cruzados, sino que toma cartas en el asunto.

Estamos hablando mucho de Jubileo pero, ¿qué podemos hacer para que no nos quedemos sólo en escuchar sobre Jubileo o en hablar de él, sino en que quede huella de él en nosotros?

Sobre todo, que nosotros seamos también generadores de buenas noticias, que nuestra vida, en ese sentido, sea evangelio para otros, que podamos manifestar precisamente esa experiencia profunda cristiana de encuentro con Cristo y que eso sirva para que la gente que soporta el peso de sus problemas y de su sufrimiento, se pueda sentir aliviada porque saben que, a través de nosotros, se manifiesta la buena nueva de la salvación.

¿Cómo explicarías, de forma sencilla, lo que es la indulgencia plenaria?

Es una oportunidad para liberarte de todas aquellas cargas que, poco a poco, van pegándose a nuestra vida en el caminar, como cuando hacemos el Camino de Santiago, que nos vamos cansando y ensuciando. El Jubileo es como llegar a un albergue en el que te limpias, descansas y puedes continuar tu camino. Es un empujón en ese caminar por la vida. 

“Peregrinos de Esperanza” es el lema del Jubileo 2025. ¿Qué destacaría de esa invitación que el Papa nos hace a fijarnos en la esperanza? 

Sobre todo que la esperanza no tiene que ver con la situación concreta que estamos viviendo, que a veces es complicada y tenemos pocos motivos para ser optimistas. Quizás no vemos muchas razones para el optimismo, pero siempre vamos a tener razones para la esperanza, porque la esperanza depende de Dios y ahí sí que podemos fundamentar nuestra esperanza. Tenemos que ver la vida, nuestra vida y el mundo en el que vivimos, con esos ojos con los que sólo Dios nos ve.