El sacerdote y doctor en Teología Fundamental Miguel Ángel Criado hace una valoración del Máster en Teología Fundamental que ofrece el CESET. Se trata de un título superior, reconocido por el Estado Español como Máster universitario, que en este, su segundo curso, cuenta ya con 13 alumnos y que graduaría este año su primera promoción una vez culminen sus trabajos fin de máster.
¿Por qué Málaga decidió lanzarse a la aventura de ampliar su oferta de estudios con este máster?
La decisión de ofrecer un máster con la especialización en Teología Fundamental fue una apuesta del anterior obispo de Málaga, D. Jesús Catalá. Aunque algunos de nosotros fuimos enviados por D. Antonio Dorado Soto, D. Jesús tuvo la intuición de capacitar a un grupo de laicos y sacerdotes para dotar al Centro Teológico de un equipo de profesores que pudieran garantizar una oferta formativa y teológica de cierta calidad.
¿Qué valoración hace de la experiencia tras el segundo curso en marcha?
La experiencia está siendo rica y positiva. Destacaría el ambiente familiar y de confianza entre los alumnos; así como el esfuerzo que hacen por compaginar las tareas pastorales con el ritmo de estudio. Para algunos está siendo un tiempo de reflexión personal y en grupo; de lectura comprensiva sobre temáticas actuales con una repercusión directa en la acción pastoral, en la vida espiritual y moral. Creo que también ayuda a retomar el hábito de estudio de la teología no como algo teórico sino como un aliado necesario para dar respuestas a los interrogantes y a los restos que la sociedad y la cultura nos plantea es estos momentos. Para los profesores esta siendo una oportunidad para seguir profundizando en aspectos centrales de la teología y, al mismo tiempo, una exigencia añadida a las tareas que cada uno lleva adelante.
¿Cuál es el principal valor que ofrece?
A mi modo de ver, la reflexión teológica en general siempre nos ofrece fundamentos, principios y criterios teológicos que están llamados a iluminar la espiritualidad, la moral y la acción pastoral. El estudio de la teología fundamental en particular aporta una cierta sensibilidad por hacer creíble el contenido de la fe, por buscar puentes en el diálogo constante con las diversas corrientes culturales de pensamiento, con otras confesiones cristianas o con otras religiones. Sin una reflexión teológica profunda corremos el riesgo de dar respuestas superficiales, movidas por la inmediatez o por la ansiedad, sin hacernos cargo de la realidad antropológica y cultural del hombre y de la mujer de hoy.
¿Qué frutos cree que vendrán a corto y medio plazo?
A corto y medio plazo, los frutos lo van a experimentar de primera mano los alumnos. Siempre la reflexión teológica enriquece la conciencia creyente del sujeto que realiza estos estudios y le aporta herramientas para leer y comprender mejor la realidad – las tendencias y las corrientes culturales – de cara a la misión de evangelizar, santificar y transformar la realidad. El gran reto será consolidar esta oferta formativa. Nos toca animar e ilusionar a futuros alumnos, así como dar a conocer el contenido del Máster. Por ello, os animamos a plantearos la posibilidad de cursar el bienio de teología fundamental en nuestra Iglesia de Málaga.
