Cuatro vocaciones distintas de la familia franciscana comparten la influencia de su santo fundador.
En el marco del jubileo por el VIII centenario del tránsito de San Francisco, la Orden Franciscana Seglar ha celebrado, el 22 de mayo, a las 20.00 horas en el Centro Mies de Calzada de la Trinidad, una mesa redonda con participación de las distintas vocaciones de la familia franciscana: hermanos menores, clarisas, la orden franciscana seglar y una hermana de vida activa en Málaga. Este centenario quiere dar a conocer a Francisco a quienes aún no lo han encontrado en su vida y contribuir a la evangelización como Iglesia en salida.
Los ponentes comparten con DiócesisMálaga cómo llegaron a su carisma franciscano y qué significa la figura de san Francisco en sus vidas.
Noé García Camacho es de la Orden Franciscana Seglar, y cuenta: «Tengo 49 años y trabajo de reponedor en un supermercado. Con 40 años me planteé varios objetivos: volver a estudiar y comenzar una búsqueda espiritual. Con 42 años y nueve meses comencé a conocer a san Francisco y a la Orden Franciscana Seglar. Como la conversión de san Francisco, la mía también fue un proceso. Yo todavía tenía mis planes, mis ideas y sueños de grandeza. Dios fue poniendo a san Francisco en mi vida e interpelándome personalmente. San Francisco significa mucho en mi vida. Mucho más de lo que los demás y yo mismo podemos creer. Es una forma de vida. Hay un trabajo y un desarrollo personal. Cada cosa que pienso o hago la paso a través de san Francisco y el “franciscanismo”. Mejor dicho, a través de Jesús al estilo de Francisco».
Por su parte, Eugenia Temiño, Hermana Franciscana de la Inmaculada que sirve ahora en el Colegio de La Purísima de Málaga, aporta su experiencia desde la vida activa: «Soy de Burgos. Soy una hermana franciscana de la Inmaculada. Conocí a la congregación al ser alumna de uno de sus colegios en Valencia. El estilo de vida de las hermanas, fraterno, sencillo, acogedor, además de una misión cuyo carisma es hacer siempre el bien con alegría, sencillez, misericordia con los más vulnerables, como eran los discapacitados de audición y visión, y con proyección misionera, despertó en mí el anhelo de seguir al Señor llevando una vida de fraternidad, oración y misión. Mi misión ha estado centrada en América Latina, que considero una bendición de Dios para mí. Doy muchas gracias al Señor por darme esta vocación que he dedicado gozosamente a la congregación y a la Iglesia. San Francisco es para mí una luz en el camino, con su legado de paz y bien, su testimonio de pobreza y sencillez, su mensaje de hermandad, su canto de alabanza a Dios con toda la creación, su amor a Jesús crucificado y glorioso. Son antorchas que iluminan y guían mi ser y mi hacer de cada día. San Francisco es un inspirador de fe y de fraternidad. El Santo de la paz».
Sor Florence, clarisa del Monasterio de Nuestra Señora de la Paz y de la Santísima Trinidad, comparte su vivencia: «De pequeña me gustaban mucho las historias de san francisco de Asís, así como su canción "Hazme Instrumento de tu Paz". Pedía mucho al Señor para ser un día sierva humilde como él. De joven asistía con frecuencia a los encuentros vocacionales y los temas que trataba sobre él me gustaba mucho. Incluso un día salí para buscarle (a San Francisco) porque pensaba que todavía vivía. Cuando quise hacer experiencias, es curioso que casi siempre las hice con franciscanas sin darme cuenta. Sentí que Dios estaba respondiendo a mis oraciones. Cuando salí de mi casa, ya que no entendía la lengua, no sabía exactamente a dónde iba, pero al fin me encontré en el convento de clarisas, signo con el que Dios lo confirmó. Francisco es un hombre hecho oración. Su humildad me sobrepasa. El acto de besar el leproso, sus enseñanzas, su ser pobre siendo de una familia rica… me llenan. Todo esto me ayuda a ir transformándome poco a poco, imitando sus ejemplos con el anhelo de ser un espejo para mis hermanas y el mundo entero. Me ayuda a vivir la pobreza sin sentirlo».
Finalmente, Fray Salvador Jiménez OFM, de la comunidad de franciscanos del convento de San Francisco de Vélez-Málaga, detalla su camino: «Tengo 51 años y soy natural de Ronda. Llevo en contacto con los franciscanos desde el año 1994 y soy profeso solemne de la misma orden desde el año 2001. Llegué al carisma franciscano como si se formara una cuerda con tres hilos: el primero, mis padres y mi familia. El primer hilo me lo dieron en mi genética y en mi forma de ser. Me transmitieron el carisma franciscano sin ellos saberlo: fraternidad (somos 5 hermanos junto a mi padres y en verano se duplica con los primos), la sencillez y la austeridad (imagínate para sacar esa familia adelante), y la imagen de un Dios cercano y de la Virgen, que siempre estaban presentes en la vida cotidiana. El segundo hilo: los pobres. Mi camino con los niños de Cáritas, tanto en campamentos como en el seguimiento durante el año; la experiencia de voluntario en Proyecto Hombre y las visitas con una Hija de la Caridad (Sor Pilar Peña) a las casas de los pobres me marcaron profundamente. El tercer hilo: las Clarisas. Tenían la exposición del Santísimo diaria, y el encuentro con el Señor se convirtió en mi oasis y mi motor. Y san Francisco unió los tres hilos para hacerme comprender que, sin su modo de ver la vida, el Evangelio, a los demás, a los pobres y sobre todo a mí mismo, mi vida no tenía sentido. Para mí es de plena actualidad, porque al ser su forma de vida la del Santo Evangelio, nunca pierde la fuerza y siempre tiene respuesta a la realidad que vivo y que vivimos. Ante este mundo complejo y desconfiado, me da las claves de la minoridad y de la fraternidad como respuesta a los retos actuales. Y la cercanía, sentirme hermano de todos y de todo, me ayuda a vivir sin miedo. A la vez creo que solo decir san Francisco o franciscanos despierta una simpatía especial en quien lo escucha. Ni siquiera llevando el hábito siento que se produzca lejanía de las personas que sufren y luchan cada día, sino que a través de él las personas recuerdan que Dios existe, que no están solos, que pueden seguir luchando».
María Luisa Cañete Segura, estudiante de Comunicación
