El Obispo acompaña, en Melilla, el inicio del servicio pastoral del nuevo vicario y los nuevos párrocos

Escrito el 20/09/2026

El obispo ha acompañado los días 19 y 20 de septiembre, en su toma de posesión, a los nuevos sacerdotes que atenderán, a partir de ahora, a la comunidad diocesana que camina en la ciudad autónoma: Antonio Jesús Sosa, párroco de Santa María Micaela; Daniel Gutiérrez, párroco de San Agustín y administrador parroquial de la Medalla Milagrosa, y el también vicario de Melilla, José Luis Pastor, párroco del Sagrado Corazón y de la Purísima Concepción.

El Obispo de Málaga, D. José Antonio Satué, llegó a Melilla el sábado 19 de septiembre. Allí presidió, esa misma tarde, la celebración de la Eucaristía en la parroquia del Sagrado Corazón, en una celebración en la que tomaba posesión como párroco el vicario episcopal de Melilla, José Luis Pastor. En la víspera, la comunidad daba su adiós profundamente agradecido al que ha sido su párroco y vicario de la ciudad autónoma durante los últimos ocho años, Eduardo Resa, en su última Misa, en la que participó el Presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda. 

Junto al obispo, han llegado a Melilla para vivir estos días junto a sus compañeros otros presbíteros y diáconos de la diócesis, así como amigos y familiares de los sacerdotes que inician su camino junto al pueblo de Melilla.

Pastor expresó, antes de realizar su juramento, la «gracias a Dios por este regalo», y confesó que llega a Melilla «con un profundo deseo de prestar servicio» a la comunidad, a la que llegan tres sacerdotes para conformar junto al diácono permanente Fernando Moreno, un equipo de cinco en total al servicio de la Iglesia en Melilla. Además, tuvo unas emotivas palabras para su predecesor, «por tanto y tan buen trabajo» realizado. 

El Consejo parroquial, en nombre de la comunidad, expresó su acción de gracias también a Eduardo Resa por estos años de entrega y cercanía, y al nuevo párroco y vicario le ofreció su disposición para seguir trabajando por el bien de la Iglesia y la sociedad melillense.

Acompañados por una multitudinaria feligresía, entre ellos también representantes de las autoridades locales, y con la imagen de la patrona de Melilla, la Virgen de la Victoria, que se venera actualmente en dicho templo, la Misa fue concelebrada por los sacerdotes que dejan la ciudad y los que llegan a servir en ella. Tras la Eucaristía, los sacerdotes y el Obispo compartieron un diálogo con fieles de las distintas parroquias de Melilla.

El domingo, por la mañana, se celebró la toma de posesión de Antonio Jesús Sosa como párroco de Santa María Micaela, de cuyo nombramiento dio lectura el nuevo vicario de Melilla. La Eucaristía, también emotiva y en la que los fieles han arropado a su nuevo párroco, ha sido concelebrada junto al Obispo por los sacerdotes de la ciudad. En sus palabras a la comunidad, Sosa ha invitado a «ayudarnos unos a otros a que en nuestro caminar vayamos haciendo entre todos lo que el Señor quiere». En su homilía, D: José Antonio Satué ha destacado que «Dios nos busca, y como dice un amigo, cuando nos perdemos, establece dispositivos de rescate, por medio de personas excelentes, acontecimientos que nos obligan a detenernos y situaciones inesperadas, que nos obligan a mirar al Señor. Dios es constante porque su amor es constante».

Al mediodía, los sacerdotes compartieron el almuerzo con su pastor. Por la tarde, llegó el turno de la toma de posesión de Daniel Gutiérrez como párroco de San Agustín, comunidad de la que parte el P. Víctor Hugo Andrade, C.J.M., y como administrador parroquial de la Medalla Milagrosa, que se encuentra temporalmente cerrada al culto. Daniel, uno de los sacerdotes más jóvenes de la diócesis, ha reconocido la emoción, y ha comenzado pidiendo perdón por sus fallos, y dirigiéndose a su familia, que le acompaña en su llegada a Melilla, ha bromeado haciendo extensivo ese perdón a su padre, que celebraba su cumpleaños y al que le había dado esa celebración tan poco habitual. También ha pedido a la comunidad que le acompañe en esta misión rezando por él y por los compañeros sacerdotes, y ha dado las gracias al obispo, al sacerdote que le da el relevo, a quienes han querido acompañarle en este día (familia, amigos) y a la comunidad que le acoge.