El sábado 17 de enero se celebró el Encuentro Diocesano de Infancia (EDI) bajo el lema "Yo le entrego mi talento". Tuvo lugar en el Colegio Diocesano Cardenal Herrera Oria. Más de 700 niñas, niños y adolescentes de diversas parroquias, movimientos, colegios e instituciones de la diócesis vivieron un día apasionante centrado en los talentos recibidos y la misión encomendada. El obispo D. José Antonio celebró con ellos la Eucaristía con la que clausuraron el encuentro.
Organizado por la Delegación de Infancia y Juventud, el EDI comenzó a las 9.30 de la mañana y finalizó sobre las 18.00 horas, tras la celebración de la Eucaristía, presidida por el obispo, D. José Antonio Satué y concelebrada por varios sacerdotes que acompañaron a los chavales de sus parroquias.
Más de 700 niñas, niños y adolescentes nacidos entre 2011 y 2016, acompañados por sus responsables, monitores y un grupo de voluntarios, vivieron una jornada apasionante con tiempo para la rezar, cantar y profundizar en los talentos con las catequesis y talleres que habían preparado desde la Delegación.
«Todos reflexionando y compartiendo su fe al mismo tiempo, ¡qué bien lo hemos pasado!», expresaban en sus redes sociales los participantes.
En palabras de Raúl García, responsable de la Delegación de Juventud para este encuentro, «fue un día en el que pudimos sembrar mucho del Señor en tanto niños y niñas de la diócesis. Más de 700 disfrutaron de la actividad, se encontraron con el Señor y, sobre todo, aprendieron que todos los talentos que tienen, si los comparten, se multiplican».
«Nuestro obispo, D. José Antonio Satué, compartió con todos tres verbos clave: ver esos talentos en nosotros y en los demás, incluso en los que no nos caen bien, nos decía; agradecer al Señor estos talentos, también los talentos de otra persona; y entregarlos, como pone la pulsera que hemos hecho para este encuentro, porque así se multiplican. Y concluía su homilía diciéndonos que teníamos que darle las gracias a alguien por esos talentos que comparten con nosotros», explicaba Raúl.
«Fue un día de gracia, un regalo del Señor», concluía el responsable del encuentro.