Mons. Satué ofrece esta reflexión para hoy.
AMARAS AL SEÑOR CON TODO EL CORAZÓN Y AL PRÓJIMO COMO A TI MISMO.
Y yo, ¿agradezco el amor, me dejo conducir por el amor, amo en las pequeñas tareas y en los grandes propósitos?
Señor, enséñame a reconocer tu inmenso amor,
a acogerlo, gozarlo y dejarme transformar por él,
a agradecerlo cada día con palabras y obras,
a amarte con todo el corazón y con toda el alma.
Enséñame a amar al prójimo como a mí mismo,
a ver en cada hermano el reflejo de tu luz.
Que cuide de los demás con el mismo cariño
con que Tú abrazas y bendices mi vida.
Que ame en las pequeñas tareas de cada día,
con gestos de ternura, paciencia y bondad.
Y en los grandes propósitos que orientan mi vida,
que sea tu amor la fuerza que me impulse y me guíe.
Que sepa mirarme con misericordia y gratitud,
reconocer mi valor y aceptar mi fragilidad,
cuidar mi corazón y purificarlo de todo interés oculto,
para poder amar más y mejor a mis prójimos.
Haz de mi vida una ofrenda de alabanza,
y que, amando a mis hermanos, te ame a Ti, Señor.
Amén.