Clausura del triduo en honor del titular Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso (Basílica de la Esperanza-Málaga)

Escrito el 22/02/2026

Homilía de Mons. Jesús Catalá, durante la Eucaristía con motivo de la clausura del triduo en honor del titular Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso

CLAUSURA DEL TRIDUO EN HONOR DEL TITULAR DULCE NOMBRE DE JESÚS NAZARENO DEL PASO

(Basílica de la Esperanza-Málaga, 22 febrero 2026)

Lecturas: Gn 2, 7-9; 3,1-7; Sal 50, 3-6.12-14.17; Rm 5, 12-19; Mt 4, 1-11.

(Domingo Cuaresma I-A)

1.- El primer domingo de Cuaresma nos ofrece la narración de la obra creadora de Dios, quien, como un experto alfarero, «modeló al hombre del polvo del suelo» (Gn 2, 7). La criatura humana ha salido hermosa y buena de las manos de su Creador, quien lo ha creado a su imagen y semejanza (cf. Gn 1, 26); y lo ha colocado en un jardín (cf. Gn 2, 8), para que disfrute de la vida y gobierne a todas las demás criaturas (cf. Gn 2, 19-20). El jardín significa el bienestar por excelencia; la felicidad que todo ser humano busca; es imagen plástica de la comunión misteriosa del hombre con Dios, porque la felicidad está en relación con la vinculación de la creatura con su Creador.

Al ser humano corresponde colaborar con Dios en la creación; eso es un don, una oportunidad de realización del hombre y un acto de amor, que se une a la acción amorosa y creadora de Dios.

Pero el hombre es tentado para ser como Dios y obtener la sabiduría divina (cf. Gn 3, 4-5); y sucumbe a esta tentación (cf. Gn 3, 6-7).

Lo más importante es saber cuál es nuestro origen, de dónde venimos; porque si no lo sabemos, perdemos el sentido de nuestra vida y de nuestra historia. Y debemos saber también hacia dónde vamos; si somos creaturas vamos al encuentro de nuestro Creador. El que no sabe su origen y no sabe a dónde va, no tiene un proyecto de vida; va dando tumbos. Vivimos en una sociedad que va sin rumbo, porque no sabe de dónde viene ni a dónde va, o no quiere saberlo.

Vosotros, queridos cofrades, debéis ser testigos de la realidad que somos como seres humanos creados por Dios y su invitación a vivir con él. La Cuaresma nos invita a reconocer nuestro pecado, a pedir perdón a Dios y a convertirnos a él, aceptando que solo somos creaturas.

2.- Celebramos esta Eucaristía con motivo de la clausura del Triduo y Función principal de la cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso en esta hermosa Basílica de la Esperanza de Málaga.

Es bueno recordar la historia para agradecer a Dios su bondad e infinita providencia, recordando también la entrega de tantos cofrades que han hecho posible esta historia. Hagamos juntos memoria agradecida y real; no como otras memorias compuestas como relatos para beneficio propio.

Como bien sabéis, el origen de la Archicofradía del Dulce Nombre de Jesús está ligado a la Orden de Predicadores-Dominicos en Málaga, que tuvo lugar pocos años después de la reconquista de la ciudad por los Reyes Católicos en 1487, y con la fundación del Convento de Santo Domingo y San Carlos en 1494. Es una larga historia para dar gracias al  Señor.

Probablemente la fundación de la Cofradía del Nombre de Jesús se creara a mediados del siglo XVI, realizando las primeras salidas procesionales en la segunda mitad de dicho siglo.

En 1609 se llevó a cabo la primera representación de “El Paso”, auto sacramental que escenifica el encuentro de Nuestro Señor camino del calvario con su Madre. Y en 1641 se funda la Hermandad de la Esperanza, que, desde su inicio, queda incorporada a la del Dulce Nombre de Jesús.

3.- La archicofradía alcanza gran esplendor en la década de 1920 con el estreno de los dos tronos del granadino Luis de Vicente y la realización de grades procesiones.

Pero en mayo de 1931, con la deplorable quema de templos, iglesias y conventos, la Archicofradía pierde casi todo su patrimonio, y concretamente la antigua imagen del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso, llamado cariñosamente el “Moreno”. En 1935 el escultor valenciano Mariano Benlliure realiza la nueva imagen del Nazareno del Paso, bendecida en 1940 en la parroquia de Santo Domingo. Siempre que contemplo esta imagen descubro los rasgos típicos de su autor, paisano mío, que me recuerda mi origen y mi tierra.

Posteriormente, en 1988, tuvo lugar la Coronación canónica de la imagen de María Santísima de la Esperanza; y la designación, en 1998, de Basílica Menor para este templo.

4.- Del presente siglo XXI destaco algunas celebraciones: el Vía Crucis Jubilar (2000); el XXV aniversario de la Coronación Canónica de la Virgen de la Esperanza (2013); el LXXV aniversario de la llegada a Málaga y posterior bendición de la actual imagen del Nazareno del Paso, presidiendo el Vía Crucis de la Agrupación de Cofradías en la Santa Iglesia Catedral (2015); el 375 aniversario de la fundación de la Hermandad de la Madre de Dios de la Esperanza y su agregación a la del Dulce Nombre de Jesús (2016). Y, finalmente, aunque no hace falta que os lo recuerde porque la tenemos todos en la memoria viva, la peregrinación a Roma con motivo del Jubileo de las Cofradías (2025), donde la imagen de María Santísima de la Esperanza procesionó, junto con otras imágenes, por las calles de Roma, acompañada de miles de peregrinos y devotos.

Todas estas efemérides y otras muchas, deben ser motivo para dar gracias a Dios por su infinita bondad y misericordia; porque ha bendecido a los cofrades y a los religiosos dominicos que iniciaron la hermandad; y ha sostenido a tantas generaciones a lo largo de estos siglos. Ahora os toca a vosotros, queridos cofrades, mantener el testimonio de la fe y el amor a Jesús Nazareno del Paso y la devoción a María Santísima de la Esperanza.  Agradecemos a Dios y también a todas las personas que pusieron su fe, su amor y su esperanza, porque ser agradecidos es de ser bien nacidos.

5.- El evangelio nos presenta las tentaciones que Jesús sufrió en su experiencia de desierto. Éste no es algo vacío y sin vida, sino que está lleno de la presencia de Cristo. También el pueblo de Israel llenó el desierto con su presencia.

Jesús, al ser tentado, demuestra su naturaleza humana y nos ofrece aliento cuando nos veamos sumergidos en nuestras tentaciones. No debemos pedir a Dios no tener tentaciones, sino no caer en la tentación, como rezamos en el Padrenuestro.

Jesús fue tentado durante todo su ministerio, para inducirlo al rechazo de la misión que el Padre le había encomendado; y de manera especial fue tentado mientras oraba en el Huerto de los Olivos para que rechazara la pasión y la muerte en cruz.

Las tentaciones de Jesús resumen las relaciones con Dios, con las personas y con los bienes; son una síntesis catequética.

6.- En primer lugar, la tentación de convertir las piedras en pan (cf. Mt 4, 3). Jesús vence al diablo con su respuesta coherente: «No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mt 4, 4). Consecuencia para nosotros: Endiosar las necesidades materiales (comida, bienes, posesión) es un grave pecado, porque es poner en lugar de Dios el hambre o la necesidad.

En la segunda tentación el maligno pone a Dios a prueba inútilmente: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo» (Mt 4, 6). Jesús le responde: «También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios» (Mt 4, 7). Enseñanza para nosotros: Dios no puede ser utilizado banalmente para obtener nuestros caprichos y deseos; él no está a nuestro servicio para hacer nuestra voluntad.

Y en la tercera tentación el diablo le muestra los reinos del mundo y le pide que le adore (cf. Mt 4, 8-9), ofreciéndole honores, poderes y glorias mundanas. Pero Jesús le responde: «Vete, Satanás, porque está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto» (Mt 4, 10). Jesús no acepta los poderes y honores de este mundo, porque no dan la felicidad. Enseñanza para nosotros: la verdadera felicidad consiste en obedecer al Padre, aunque a su Hijo Jesucristo lo lleve a la muerte en cruz. Hemos de obedecer al Padre, aunque eso nos cueste; y le obedecemos porque él es nuestro Dios.

Queridos cofrades y fieles todos, ¿estáis dispuestos a renunciar a los halagos mundanos que ofrecen las tentaciones? ¿Estáis dispuestos a ofreceros a Dios, como Jesús Nazareno del Paso se ofreció? Él no ofreció cosas, sino que se ofreció a sí mismo, cargando con la cruz; y nos invita a cargar con nuestra cruz, que significa seguirle a él y obedecer al Padre.

La Cuaresma es tiempo en que se nos invita a hacer frente al diablo tentador; como dice el apóstol Santiago: «Resistid al diablo y huirá de vosotros» (Sant 4, 7).

Pongamos nuestro corazón en la adoración al único Dios, en la solidaridad, en el dominio propio y en la atención al que lo necesita.

Pedimos a Jesús Nazareno del Paso que nos conceda su gracia para seguir sus pasos como verdaderos discípulos; y a María Santísima de la Esperanza que nos acompañe en nuestro caminar y nos guarde maternalmente bajo su manto. Amén.