El sábado 20 de junio tuvo lugar, en el Colegio Marista Nuestra Señora de la Victoria, la Asamblea Diocesana. Su celebración fue anunciada por el obispo D. José Antonio Satué en su “Carta desde la fe” del 18 de enero. En ella animaba a todos los fieles a que «como Iglesia Diocesana», acogieran «con alegría y esperanza la tarea de conocer, difundir y aplicar el Documento Final del Sínodo sobre la Sinodalidad» y convocaba, «en una primera fase a todos los responsables de pastoral de la Diócesis», para estudiar dicho documento e inscribirse en la la Jornada de Formación celebrada el sábado 11 de abril.
Tras la celebración de la Jornada, comenzaba la segunda fase, en la que invitaba a «las parroquias y sus grupos, a las comunidades religiosas, a las asociaciones laicales y a las hermandades a continuar este trabajo, aplicando el método de la Conversación en el Espíritu para profundizar en el Documento Final». Ese trabajo culminaba ayer con la celebración de la Asamblea Diocesana en la que se reunieron más de un millar de fieles de diversos puntos de Málaga ciudad, de Melilla (desde donde se trasladaron 40 personas para participar activamente en la jornada), de Marbella-Estepona, Ronda y Serranía, Archidona-Campillos, Antequera, Álora, Axarquía Interior y Costa, Coín, Fuengirola-Torremolinos, de numerosas hermandades y cofradías, de Fundación Victoria, de movimientos y asociaciones, de delegaciones diocesanas y de congregraciones religiosas. También los 11 seminaristas se unieron a la fiesta diocesana y un grupo de más de 60 voluntarios que trabajaron, días antes y horas después, para que la jornada fuese lo más acogedora posible. En ella se ha tratado de dar cabida a “todos, todos, todos” como predicaba el papa Francisco.
A las 9.15 de la mañana se abrieron las puertas del Colegio Marista para comenzar a recibir al millar de fieles dispuesto a vivir la Asamblea Diocesana. La voz de la periodista Beatriz Lafuente, que condujo todo el evento, daba la bienvenida a quienes iban entrando en el pabellón deportivo del centro educativo. A las 10.00 de la mañana, la delegada de Migraciones, Pilar Gallardo, y el diácono Fernando Moreno, acompañados por varios músicos católicos, pusieron las primeras notas musicales a la oración con la que se inició, de forma oficial, la Asamblea Diocesana.
D. José Antonio, obispo de Málaga, dio la bienvenida a los asistentes recordando que «somos familia, somos comunidad, todos y todas convocados y unidos por el mismo Espíritu, todos y todas. Tenemos el deseo de seguir a Jesucristo para encontrarnos con el Padre. Todos y todas estamos comprometidos en la construcción de su Reino como Él y con Él, cada uno desde su lugar, con su estilo propio y poniendo en juego los talentos recibidos».
Mons. Satué agradeció la participación en el proceso recorrido desde enero cuyo resultado se expuso en la ponencia marco pronunciada por los periodistas Antonio Moreno y Ana Medina, de la Delegación de Medios de Comunicación de la diócesis. Entre ambos presentaron el resultado de las aportaciones de los diferentes grupos de la diócesis sobre el Documento Final del Sínodo.
Moreno y Medina concluyeron su exposición explicando que «después de este primer esfuerzo de recepción y acogida del Documento Final del Sínodo, no hay que guardarlo en un cajón. Esto es solo un comienzo. Hemos vislumbrado urgencias y prioridades, grandes cuestiones y preocupaciones. Sin embargo, el Documento Final es más rico que la selección de temas que hemos reflejado. Debemos seguir bebiendo de toda la sabiduría y riqueza que contiene, así como contrastando nuestra realidad con sus ambiciosas propuestas».
Aquí pueden consultar el documento completo con las aportaciones.
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Tras esta primera parte formativa, la Asamblea prosiguió con 12 talleres por los que fueron pasando los participantes (cada uno por dos talleres) en los que, diversos seglares y sacerdotes abordaron aspectos prácticos sobre cómo ser una Iglesia sinodal, con títulos como “Formación para una pastoral viva”, “El arte de escuchar(nos)” o “Parroquias que acogen, comunidad que evangeliza”.
Al llegar el mediodía, los participantes fueron buscando la sombra de las carpas que se colocaron para la ocasión en el patio del Colegio Marista para tomar el almuerzo. La solidaridad también estuvo presente en la Asamblea en una barra de bebidas cuyos beneficios se destinarán a los proyectos sociales de la Pastoral del Colegio, y con un puesto de artesanías de un grupo de jóvenes de la Delegación de Misiones que van a vivir una experiencia misionera en Colombia este verano.
La tarde continuó con una dinámica del dibujante Patxi Velasco Fano y el cantautor Unai Quirós con la que trataron de explicar «la manera en que se va a elaborar el Plan Pastoral Diocesano. Seguimos un hilo conductor centrado en el Buen Pastor porque estamos convencidos de que el Pastor tiene un plan. La finalidad de este plan es que todos tengan vida en abundancia por lo que debe ser un plan que nos impulse a hacer presente su amor en cada realidad diocesana, escuchando juntos la voz del pastor». La intervención fue acompañada por dibujos y canciones. La palabra, la imagen y la música se unieron para transmitir un mensaje de forma más experiencial y participativa.
En este documento tienen la base de la ponencia de Patxi y Unai sobre cómo diseñar el Plan Pastoral juntos.
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Con la celebración de la Eucaristía, presidida por el Obispo y concelebrada por el centenar de sacerdotes y religiosos participantes, se clausuró una asamblea que no es un punto y final, sino un punto y seguido dentro del proceso de implementación del Sínodo sobre la Sinodalidad en el que esta inmersa la Iglesia de Málaga.
En su homilía, Mons. Satué propuso tres actitudes «que nos pueden ayudar en este camino sinodal que, estoy seguro después de esta asamblea, vamos a emprender con más fuerza. La primera actitud es el realismo… no nos van a faltar las dificultades. Por mucho que seamos más sinodales, por mucho que salgamos con mucha fuerza de esta asamblea, por mucho que nos abramos al diálogo con el mundo en el que vivimos, por mucho que reformemos nuestras estructuras diocesanas, parroquiales, asociaciones, hermandades, movimientos… vamos a tener dificultades. No podemos marcharnos de aquí pensando que con esto ya está todo solucionado. Será necesario tener paciencia para no desanimarnos, porque los verdaderos procesos, en la Iglesia y en el mundo, son lentos y sólo saldrán adelante con paciencia, perseverancia, capacidad para responder a las diferentes realidades que tengamos delante», afirmaba con rotundidad.
La segunda actitud que propuso fue la confianza, pues «Dios es más grande y más fuerte que todo el pecado y que todas las dificultades de la historia del mundo», añadía; y la tercera fue la gratitud porque «hemos sido amados por Dios; porque, a pesar de todas las dificultades, y de toda la miseria que hay en nuestra Iglesia, somos Iglesia. Iglesia que tiene un corazón que es Jesucristo. Iglesia en salida que quiere compartir con humildad, pero también con valentía, el Evangelio, los dones que hemos recibido», concluyó.
Como despedida, el Obispo agradeció al Colegio Marista su acogida y entregó a su director, Jesús Martín, una imagen de la patrona, la Virgen de la Victoria, titular del centro educativo. Por su parte, el director agradeció al pastor de la diócesis que la celebración de la Asamblea tuviera lugar en el centro y le hizo entrega de una camiseta conmemorativa del evento que llevaron todos los voluntarios maristas.